Jesús es: _____

Por: Abraham
En Iglesia Juvenil ASD Vértice
noviembre 1, 2013

Hace unos días comencé un libro bastante bueno, que se ha convertido en mi matinal diario. Un libro excelente del pastor Judah Smith. La sentencia “Jesús es:_______” da entrada a un sin fin de características y ejemplos de lo que llega a ser Jesús para cada uno de nosotros.

Esto es lo interesante; no importa la religión que profeses, tenemos algo en común… y esto es de lo que quiero compartir.

Jesús es: mi amigo

Jesús se hizo amigo de los pecadores, como Zaqueo o incluso como Mateo; y los fariseos en aquel entonces no lo podían soportar…

Los fariseos eran los maestros espirituales. Eran expertos en religión, miles de leyes y reglas echas por ellos intentando aplicar los Diez Mandamientos para cada día de su vida.

Cuando te encuentras fariseos en la biblia, ellos generalmente hace una cosa: señalar a los pecadores. Ellos imponian juicio sin piedad, castigo sin amor, criticas sin entendimiento total. Al odiar el pecado, terminaban repudiando al pecador.

Era por esta razón que fue difícil para los líderes judíos entender a Jesús. Los pecadores no mataron a Jesús, la gente religiosa lo hizo.

Pero antes de ponernos furiosos contra los fariseos, piensa que dentro de cada uno de nosotros hay un fariseo que intenta salir… Tan pronto como conquistamos un mal hábito y lo superamos, llegamos con más críticas para aquellos que siguen haciendo lo que yo acabo de dejar de hacer.

Mentalmente, castigar las malas acciones de los demás es más cómodo que hacer frente a las mías. Y si por casualidad comienzo a sentirme culpable por mis acciones, busco a alguien peor, y continúo justificándome.

Esto es lo que hago: reglas, leyes, límites para acomodar mi “estándar” de vida, luego juzgo a los demás. Si sigues mis reglas, eres una buena persona. Si rompes mis reglas, eres una mala persona. Si tienes reglas más estrictas que las mías, eres un puritano que requiere iluminación divina. Es muy conveniente ¿no?

El problema es que no queremos incluirnos en categorías como asesino, violador, ladrón… ellos son pecadores! …yo?, yo solo la he regado un poco.

Cuando enfrentamos nuestros pecados, ¿que hacemos? ¿comenzamos a señalar a los que son más pecadores que nosotros? ¿o nos escondemos detrás de reflexiones filosóficas del bien y el mal, y somos elocuentes hablando de amor y tolerancia y como eso eliminaría el mal de este mundo?. Es solo una pantalla de humo, un mecanismo de defensa que quita la atención de los agujeros de nuestra espiritualidad y santidad.

No quiero insultar a nadie, no quiero hacer sentir mal a nadie. Pero la libertad comienza siendo honestos… todos necesitamos ayuda, estamos todo en el mismo camino. La buena noticia, es que Jesús vino para revelar a un Dios que no nos defino por nuestras acciones, sino por su amor.

Mis reglas y leyes me separan de las malas personas. Si me separo de ellos no tengo porque lidiar con su sufrimiento. No tengo porque ponerme en sus zapatos, o quererlos, o dejar que mi corazón se acerque al suyo. No tengo porque ensuciarme las manos al ayudarles a juntar los pedazos de vida que han dejado caer.

Si me separo de los pecadores, me puedo permitir el lujo de celebrar su castigo. El pensar que ellos recibirán lo que merecen, un sentir sádico de placer se apodera de mi, después de todo, ellos lo merecen. Más que nada, el separarme de las malas personas, me hace sentir mejor, porque comparado con ellos, yo lo estoy haciendo bastante bien.

No digo que las reglas o leyes son malas, tengo reglas en mi casa para mi hija que son para su protección. Nuestra sociedad tiene leyes para nuestro propio bien. Sólo recordemos que las reglas no son para probar nuestra espiritualidad. En todo caso, son prueba de nuestra pecaminosidad, un recordatorio a que tendemos al mal y que necesitamos ayuda.

Jesús está obsesionado al querer mostrar su misericordia a aquellos que menos la merecen. Es apasionado en dar esperanza a la gente. Se comprometió a mostrar gracia al peor pecador… y siendo honestos, eso me incluye.

Muy en el fondo, estoy consciente de que todavía lucho con malos pensamientos. Aún me pongo impaciente con mi hija y trato groseramente a mis colegas de trabajo. Todavía tomo decisiones por ego en lugar de amor.

Si yo soy mejor o peor de lo que tu eres… eso realmente no importa. Lo que importa es que yo reconozco mi necesidad de Jesús.

Más allá de rechazar a las personas con un sentido falso de superioridad, mas allá de juzgar y condenar a aquellos que su vida no llega a mi medida de espiritualidad, necesito recordar que sigo necesitando desesperadamente de Jesús.

Si Jesús es amigo de los pecadores… Él es mi amigo también.

Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres. Tito 2:11

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